domingo, 1 de febrero de 2009

Historia de los bancos



El nacimiento de los bancos es casi tan antiguo como la aparición de las organizaciones humanas, ya que las personas siempre han necesitado de alguien que financie las ideas y proyectos que ellas tienen.

Se puede decir que los bancos nacieron con la necesidad de realizar simples operaciones de cambio y crédito a niveles personales, pero pronto se comenzaron a desarrollar funciones más amplias, a abarcar más personas y pasaron a contar con organizaciones más complejas. Así es como, a partir del siglo IV A.C. en varias ciudades griegas se constituyen bancos públicos, administrados por funcionarios especialmente destinados a esta labor. Estas instituciones, además de su rol propiamente bancario (ligado a operaciones de cambio y crédito), recaudaban impuestos y acuñaban moneda. Por su parte, en el mundo romano, en sus primeros tiempos de pueblo de agricultores, se recurre al "mutuum"; esto es, al crédito mutual. Más tarde, adoptan el modelo griego de bancos privados y públicos.

En la época de Justiniano, emperador de Bizancio, en el siglo VI, se reglamentan con precisión los usos y costumbres del mundo romano en materia bancaria y se fija la tasa de interés en un 6% al año, con algunas excepciones, considerando el riesgo de las operaciones. Los préstamos marítimos, por ejemplo, pueden alcanzar al 12% al año y los acordados a las iglesias no pueden superar el 3%.

La sociedad occidental de la edad media conoce profundos cambios hacia el término del siglo XI, cuando por la conquista de Inglaterra por los normandos, se pone fin a las grandes invasiones y los cristianos terminan de imponer su presencia en el mediterráneo. Su interés por las innovaciones y los intercambios los lleva a redescubrir la banca, después que Carlomagno prohibió a los laicos prestar cobrando interés. En estos momentos surge la lucha que daría la iglesia contra la usura.

Entre el siglo XII y XIV los bancos conocieron un renacimiento importante, ya que los hombres de negocios de Italia del norte desarrollaron notablemente las operaciones de cambio. No solamente fueron expertos manipuladores de piezas metálicas, sino también, mediante una letra de cambio, podían acreditar a una persona, en una fecha determinada, en moneda nacional o extranjera, ante un determinado corresponsal. Así, muchos comerciantes recurrían a los bancos para tratar sus negocios con terceros. Éstos, por una comisión, los representaban o se comprometían por ellos, con lo que eran comerciantes y banqueros al mismo tiempo.

Más allá de los Alpes, los banqueros italianos se instalaron en Cahors, en la época gran ciudad comercial de la Aquitania (que hoy corresponde a la zona central de Suiza). A partir de allí, se extendieron hacia todas las grandes ciudades de Europa occidental, principalmente a Londres y París. Con esta expansión, además del financiamiento de negocios, estos banqueros prestaban a los particulares, hacían préstamos con garantía prendaria y, en ocasiones, prestaban a los poderes públicos.

En el siglo XIX, los bancos conocen una época de crecimiento y estabilidad, marcada por el desarrollo de los institutos de emisión, la multiplicación de las casas de "alta banca", que actúan como consejeros, corredores o mandatarios en grandes operaciones financieras; la creación de los grandes bancos comerciales, cuyo capital estaba altamente distribuido en el público, y el nacimiento de las instituciones para-bancarias, destinadas a responder a las necesidades específicas de la clientela.

La guerra de 1914 precipita la evolución de los bancos desde una época de reglas y normas, a una de sistemas. Hablamos ahora de los sistemas bancarios, integrados por diferentes componentes, no ya sólo bancos del estado o privados, sino también aquellos que pertenecen a colectividades locales o regionales, a sindicatos o cooperativas, bancos universales y especializados.

Con despidos en aumento, en los bancos crece la oferta de seguros de desempleo


Aseguradoras y bancos aprovechan el momento para relanzar seguros contra despidos y ofrecerlos con mayor visibilidad a través de productos crediticios, como tarjetas de crédito y préstamos personales.
En las entidades que ya lo ofrecían, evalúan aumentos en los costos de entre 5 y 6 puntos porcentuales. Últimamente a los bancos les llueven los llamados. Hace meses que los comercios los buscan para arreglar descuentos por una baja en sus ventas. Ahora, en el sector de seguros también salieron al acecho bancario. Las proyecciones de siniestros laborales han aumentado drásticamente. En rigor, según previsiones de la OIT, la crisis mundial podría generar hasta 51 millones de nuevos desocupados. En esta línea, el riesgo de despidos masivos, por más restricciones que quiera imponer el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, ya es una realidad palpable también para la Argentina.

Así es como el temor al desempleo volvió a tocar las puertas de las entidades financieras. Varios bancos reconocieron a El Cronista que están evaluando lanzar o relanzar seguros de desempleo ligados a productos crediticios. Desde el sector aseveraron que “por estos días se están dando varias reuniones entre bancos y aseguradoras, e incluso algunas entidades que no ofrecían estos seguros ya están consultando a los grandes jugadores del mercado”.

El producto tuvo su auge hace algunos años, sin embargo, cuando el escenario comenzó a estabilizarse muchos bancos dejaron de comercializarlo. Ahora, las entidades buscan adaptarse a la crisis, bajo cualquier recurso que esté a su alcance.

De esta manera, ante un escenario más crítico, aquellas que ya lo otorgaban evalúan no sólo darle más protagonismo, sino además ajustar sus costos y ampliar el límite de cobertura. “Estamos modificando las condiciones del producto”, señalaron desde una entidad de primera línea, donde pidieron no ser nombrados. Los bancos que pisan fuerte en este segmento, dentro de los que algunos están reviendo condiciones, son el Santander Rio, el BBVA Banco Francés, el Citi y el Itaú. Y las aseguradoras más grandes son CNP Assurance y Cardif. No obstante, varias entidades están pensando en retomar el producto. Desde un banco de capitales extranjeros aseguraron que “están analizando y negociando con compañías de seguros volver a venderlo como un servicio adicional para créditos al consumo”. En otras dos entidades instaladas en el país confirmaron que “están cambiando las condiciones del producto para darle más visibilidad”.

“Las aseguradoras están llamando a los bancos para ofrecerles que comercialicen estos seguros porque si bien ha crecido el riesgo de desempleo y por ende, el peligro de activación de los mismos, es ‘el’ momento de otorgarlos porque los clientes bajo este escenario lo toman”, según confió la responsable de este sector de un banco local. En rigor, la aceptación de este servicio ha subido notoriamente. “En dos meses para uno de nuestros planes las ventas crecieron un 58%”, señaló la fuente.

Habitualmente, estos seguros se otorgan para préstamos personales y tarjetas de crédito. No obstante, el monto de cobertura es bastante marginal. En el caso de los plásticos, por ejemplo, se cubre en promedio hasta un tope de $500 durante un máximo de 12 meses. “Seguramente ampliaremos los límites”, dijeron desde un entidad. Pero a su vez ante mayores riesgos y más tomadores, es natural que el producto se encarezca.

Así y todo, advierten que el precio es un arma de doble filo. “El costo de este producto tampoco puede elevarse demasiado porque sino los clientes o no lo aceptan o automáticamente lo dan de baja”. Los precios promedio en el mercado, para la cobertura de tarjetas de crédito van desde $35 a $45 mensuales. Una fuente del sector aseguró que en el sistema se está hablando de un ajuste de entre 5 y 6 puntos porcentuales. En otro banco reconocieron que ante mayores probabilidades de siniestros también están evaluando achicar el límite de edad de los clientes a los que se les ofrece. “Hasta el momento las edad máxima era 65, ahora estamos considerando bajarla a 55, porque hay menos riesgos de que sea echado”.

De todas formas, las actualizaciones no llegarían hasta el mes de marzo, según reconocieron en las entidades.

Fuente: El Cronista

domingo, 18 de enero de 2009

Casi 3 mil jubilados bancarios siguen sin cobertura médica en Rosario


Unos 2.800 jubilados bancarios de Rosario están sin cobertura médica debido a que la obra social que los nuclea cortó casi todas las prestaciones a nivel nacional. En la sede local de la Asociación Bancaria admiten que el reclamo es justo e indican que "ya se hicieron todas las gestiones ante los responsables en Buenos Aires".

El corte casi total del servicio lleva acumulados más de seis meses y afecta en esta ciudad a 2.800 jubilados, quienes no pueden realizarse estudios de diagnóstico y análisis clínicos porque carecen de cobertura.

Sólo urgencias. Los afiliados a la Obra Social de los Bancarios (Osba) acuden al Sanatorio Julio Corzo pero, según señaló una de las damnificadas, María Angélica Savagnoni, en el efector "sólo atienden las urgencias, no existe la medicina preventiva y tampoco el tratamiento para problemas oncológicos".

El titular de la Asociación Bancaria en Rosario, Matías Layús, admitió la existencia del reclamo, al que reconoció como "justo". En este sentido, apuntó que a nivel nacional se armó un fideicomiso a través del Banco Provincia de Buenos Aires (Bapro) para poder lograr revertir la crítica situación.

"Cuando vino la desregulación de las obras sociales —indicó Layús— muchos de los afiliados activos se fueron a las prepagas y los jubilados permanecieron en la obra social en vez de haberse decidido su traspaso al Pami".

Asimismo, el dirigente de los bancarios resaltó que desde el gremio en Rosario se puso en funcionamiento un centro médico para paliar en parte la situación.

"Esta obra social nos sigue descontando, queremos que se definan y si están quebrados que nos deriven a otra para al menos tener cobertura. Acá hay afiliados que han pagado sus aportes toda la vida", añadió indignada Savagnoni.

Firmas. Los damnificados se reunieron el 9 de enero frente a la sede de la Asociación Bancaria (San Lorenzo al 1300) para recolectar firmas y seguir presionando ante la conducción nacional para lograr una solución al problema que los afecta, pero aún no hubo una respuesta satisfactoria.

domingo, 11 de enero de 2009

UCR porteña denunció "falta de control parlamentario sobre el Banco Ciudad". Hablan de nombramientos de directores y "persecución ideológica"


Ya esta agrupación de trabajadores lo había advertido, ahora distintos medios, se hacen eco de una denuncia que no hace más que confirmar lo que venimos denunciando desde este blog. Se está manipulando al personal y el banco es un "caballito" de batalla político en la gestión del macrismo que intenta demostrar que las cosas marchan bien, cuando la realidad es que está todo mal en el banco. ¡ Basta de gerentes y directores a dedo, basta de inútiles cagándonos la vida, basta de persecuciones!
El vicepresidente del radicalismo porteño, Marcelo Montero, reclamó "mayor control parlamentario sobre el Banco de la Ciudad de Buenos Aires". El dirigente presentó un informe con denuncias sobre la entidad financiera porteña, al que tuvo acceso Impulso Baires.


Montero, precandidato a legislador porteño, afirmó, en dialogo con Impulso Baires, que “el Banco Ciudad debería operar como una entidad solvente y eficiente que ofrezca buenas alternativas de crédito y de inversión para las empresas y familias de la capital y no como agencia de empleo para amigos con prontuario, ni como instrumento para financiar a las grandes empresas”.


Además de la falta de control parlamentario para el nombramiento de directores y gerentes, Montero menciona las sospechas "por persecución ideológica y un manejo del negocio reñido con los intereses de los vecinos de la ciudad". En línea con lo señalado, el dirigente radical afirma que “es fundamental un monitoreo constante de la operatoria del Banco Ciudad para evitar que sus $ 11.500 millones de activos se conviertan en una caja para financiar las políticas macristas…”.


El informe un informe conocido por Impulso Baires, y que trabajó el equipo de Montero, se refiere a las propuestas como directores del Banco Ciudad a Néstor Grindetti, Gustavo Grasso y Gladys González, por parte del alcalde Mauricio Macri. El mismo dice, entre sus conclusiones: "El nombramiento de Grasso fue impugnado porque en ese momento tenía abierta una causa por estafa por 600.000 dólares en la venta de una empresa de informática a un grupo inversor español". "Grasso fue reemplazado por Gladys Gonzalez, directora que fue denunciada en 2006 por intento de soborno por haber ofrecido a la Revista 23 pauta publicitaria a cambio de “hablar bien” de Rodriguez Larreta". "Grindetti tenía una causa por defraudación y cohecho por sobreprecios en la construcción una represa cuando trabajaba en una empresa del Grupo Macri (la obra de la represa fue presupuestada en 80 millones de dólares y terminó costando 300 millones)". "Sergio Beros era Minsitro de Hacienda durante la gestión de (Jorge) Telerman. En la ejecución del pacto Macri – Telerman, Beros tuvo la función de intentar sanear las cuentas y pagar el costo político de un impuestazo antes de que asuma Macri. Por el cumplimiento de esa tarea, se ganó un sillón en el actual directorio del Banco Ciudad y forma parte de la mayoría macrista", sostiene el informe. Supuesta persecución ideológica "En los pasillos del Ciudad se habla de persecución ideológica y amenazas de despidos hacia los cuadros gerenciales que no se alinean a las políticas neoliberales" del directorio político. Al respecto, Marcelo Montero manifiesta que “los funcionarios de planta permanente no deberían estar afectados por los vaivenes de la política, esto tiene que ver con la estabilidad en el empleo público” y destaca que “la remoción del Gerente General y de 2 Gerentes de Área podría operar como un mensaje para los gerentes que no comulgan con las ideas neoliberales" del directorio político. Denuncian también: "manejo del negocio reñido con el interés de los vecinos" En base a cifras publicadas en la página web del BCRA, el equipo de Marcelo Montero destaca las siguientes cuestiones sobre el manejo del banco: "El Banco Ciudad financia más a las grandes empresas que a las PYME y las familias. El 54% del crédito está dirigido a grandes deudores (cartera comercial)". "El 30% de los activos corresponde al sector público. Es decir, que cada $ 100 que tomó de depósitos, $ 70 fueron prestados a familias y empresas y $ 30 al Estado". "El costo del fondeo es del orden del 3% (por la gran cantidad de depósitos a la vista que no devengan intereses). Sin embargo, para un préstamo personal cobra tasas del 30% TNA, que sumando gastos generan un costo financiero total para el cliente superior al 50% anual. En tal sentido, Montero señala que `esa diferencia de tasas es usuraria´". "Los gastos de administración del banco representan el 70% de los ingresos financieros y por servicios, mientras que en diciembre de 2007 representaban el 50%. Al respecto, Montero agrega que `ni aún cobrando tasas altas los macristas logran equilibrar las números del banco´".


Fuente: Impulso Baires

jueves, 8 de enero de 2009

En la Legislatura nos hacen la bicicleta


Los políticos que deberían representar los intereses de todos los ciudadanos que trabajamos, vivímos y padecemos los errores de malas administraciones a la hora de las designaciones de funcionarios y directorios, nos hacen la bicicleta al no mostrar el mínimo interés por las irregularidades que se suceden en el Banco Ciudad.

No solo se ha instalado un sistema perverso de adoctrinamiento para con los empleados que desde hace años cumplen con su trabajo, sino que se han producido pérdidas innecesarias por la inoperancia de gerentes y subgerentes puestos a dedo y por conveniencias económicas, personas que destruyeron instituciones como el Banco Itaú.

Se dió prioridad a "personajes" sin conocimientos en el área y externas, por sobre los empleados internos.

Volveremos a insistir con el reclamo y publicaremos la lista de funcionarios que fueron contactados.
¡Basta de acoso, de maltrato, de inútiles, de mercaderes, de traidores!

La insatisfacción laboral 2


Para muchas personas el trabajo aporta sentido a sus vidas, aumenta su autoestima, sienten que su labor es útil a los demás y encuentran un reconocimiento social. A través del trabajo, también se relacionan con otras personas y tienen la oportunidad de hacer amigos.
En algunos casos, supone una fuente de satisfacciones donde las personas encuentran cubiertas sus expectativas o deseos de prosperar y a través del cual logran independencia económica.
Sin embargo, en otros muchos casos, es una fuente continua de insatisfacciones donde los trabajadores ven mermadas sus posibilidades de expansión o sus deseos profesionales, se encuentran ante un horario incompatible con la vida familiar, unas condiciones desfavorables o un trato hostil por compañeros o jefes. Es decir, una serie de aspectos o características que hace que las personas se sientan insatisfechas profesionalmente.
Podemos definir la insatisfacción laboral como una respuesta negativa del trabajador hacia su propio trabajo. Esta respuesta negativa o rechazo dependerá, en gran medida, de las condiciones laborales y de la personalidad de cada persona y hace referencia al estado de intranquilidad, de ansiedad o incluso depresivo al que puede llegar una persona que se encuentra insatisfecha laboralmente.
Causas principales de la insatisfacción laboral
Hay una serie de factores que afectan negativamente a los trabajadores y que pueden llegar a producir una profunda insatisfacción y deseos de abandonar o cambiar de trabajo. Veamos a continuación las causas principales que producen en algunos trabajadores insatisfacción laboral:
Salario bajo. Para que un trabajador se sienta satisfecho en su trabajo es fundamental que reciba un salario justo.
Mala relación con los compañeros o jefes. En ocasiones, la mala relación suele ser causada por celos, envidias o recelos profesionales, o bien por comportamientos excesivamente pasivos o competitivos por parte de alguno de los compañeros.
En el caso de los jefes, suele deberse a una actitud prepotente y desconsiderada del jefe hacia sus subordinados o por excesivas exigencias o cumplimientos de funciones que no le competen al trabajador.
Incluso por celos profesionales y envidias que hacen que consideren a ciertos empleados como una amenaza que podría sustituirles en su jefatura. Las malas relaciones en el ámbito laboral hará que las personas sientan deseos de abandonar su empleo.
Escasa o nulas posibilidades de promoción. Cuando una persona ambiciosa con aspiraciones profesionales está estancada en su puesto de trabajo y observa cómo pasa el tiempo y, ni prospera ni asciende de categoría, se sentirá apática e insatisfecha ante su trabajo, pues no consigue lo que esperaba. Se produce un desequilibrio entre lo que ella esperaba y lo que ha obtenido realmente.
Personas inseguras. Personas que poseen poca confianza en sí mismas, en sus habilidades y aptitudes para desempeñar un trabajo. Sienten que son incapaces de realizarlo correctamente o de adaptarse al entorno laboral, esto les provoca temor y una profunda inseguridad e insatisfacción.
Dificultad para adaptarse al ambiente laboral. Hay trabajadores poco pacientes o constantes que continuamente están cambiando de empleo porque se cansan o aburren de su trabajo con rapidez o, porque desean alcanzar objetivos profesionales en un corto espacio de tiempo. Se sienten continuamente insatisfechos y necesitan cambiar de ocupación para intentar lograrlo.
Malas condiciones laborales. La insatisfacción laboral también puede ser consecuencia de las políticas de empresa, del entorno físico o de un empleo precario o rutinario.
Circunstancias personales y laborales. Aspectos como la experiencia laboral, la edad, el sexo, el nivel de estudios, cultura o preparación, son factores que determinan el tipo de empleo que podemos desarrollar, por lo que un empleo por debajo de la preparación o experiencia que tenga una persona le causará cierta insatisfacción profesional.
Igualmente ocurrirá en aquellas personas que no puedan dedicar suficiente tiempo a su familia y sus circunstancias familiares así lo requieran, como es el caso de trabajadores con hijos pequeños o con otras cargas familiares.
Consecuencias de la insatisfacción laboral
La insatisfacción laboral puede afectar al rendimiento de los trabajadores y a la productividad de la empresa, por lo que las empresas u organizaciones deben tratar que sus empleados se encuentren satisfechos profesionalmente.
Para ello, han de procurar que trabajen en un entorno físico adecuado y con unas condiciones favorables. Sitios ruidosos o lugares calurosos y congestionados o mal ventilados perjudican al trabajador y afectan negativamente a su rendimiento.
Otra consecuencia de la insatisfacción es la desmotivación o falta de interés por el trabajo, que puede llegar a producir en el trabajador tal apatía, que incumpla con sus funciones de forma habitual.
Por otro lado, esta situación, sea por el motivo que sea, puede llegar a producir ansiedad o estrés y, en caso extremo, el trabajador puede llegar a desarrollar una depresión.

La mayor fuente de insatisfacción laboral es la falta de reconocimiento


Otras causas de malestar son la mala remuneración y la imposibilidad de crecer. El 36% de los consultados se mostró feliz con el trabajo. En la otra punta, el 20% dijo estar poco o nada conforme.

El desempleo parece ser una mancha negra que tapa cualquier posibilidad de cuestionar la situación laboral en cada escritorio o puesto de Argentina.
Pero frente a la pantalla de la computadora, a solas, los empleados relatan otra cosa.
Una encuesta realizada a 18.700 personas marca una tendencia: 2 de cada 10 están poco o nada conformes con su trabajo. El estudio lo realizó la consultora D'Alessio IROL en empresas de toda la Argentina. De las respuesta se desprende que la disconformidad laboral está determinada por tres tipos de insatisfacciones: la falta de reconocimiento; la mala remuneración y la imposibilidad de crecimiento.Y los empleados "más felices" ¿quiénes son? El 36% contestó que está muy conforme con su trabajo porque ve satisfechas dos condiciones: las posibilidades de crecimiento (47 %) y un buen sueldo (46 %). Para el 8 % "realizar trabajos interesantes" es una fuente de satisfacción laboral; para el 20 % de los consultados los compañeros son los que les provocan las ganas de trabajar y para el 18% restante, la capacitación.
En Europa, el fenómeno del aburrimiento y la falta de estímulo en el trabajo está en plena expansión y son muchos los especialistas que ya comienzan a hablar de "la autoestima laboral".En España, por ejemplo, 2 de cada 10 empleados reconocieron en una encuesta del Ministerio de Trabajo que se aburren y el 30 % aceptó que "a veces" su labor les resultaba tediosa.La mitad de los italianos —según un estudio de la International Survey Research— están desmotivados en su tarea y el 87% de los británicos reconocen que se aburren en el trabajo. Sinceridad brutal de por medio: a usted, ¿qué le sucede?Según Martha Alles, directora de la consultora laboral que lleva su nombre, este fenómeno no se da en Argentina. "Más allá de que hayas personas insatisfechas, no se puede hablar de una tendencia en el país —explica—. No hemos llegado a los standars europeos. Allá se está pensando en lograr el equilibrio de la familia y trabajo y acá es difícil alcanzar la productividad. La gente buena está ocupada".Eduardo Press —consultor organizacional y autor de "Psicología de las organizaciones"— no coincide con esta postura. Asegura que la insatisfacción existe y, además de relacionarla con el maltrato, le ve síntomas que se pueden ligar al aburrimiento. "Hay gente que está sobrecapacitada para la tarea, lo que genera desidia o desinterés. Y los que están subcapacitados se desinteresan porque saben que no podrán lograr el objetivo", señala.María Laura —que por razones más que comprensibles no quiere identificarse con su apellido— preanuncia que a ella, a los 37 años y con una carrera que muchos calificarían de exitosa, va caer víctima de "una embolia laboral", una broma que inventó para describir una supuesta nueva patología que deriva del embole en su trabajo.¿Por qué gente así asegura que "se le quema el cerebro"? Los psicólogos consultados describen el aburrimiento en el trabajo como un estado de insatisfacción emocional que no está solo relacionado con el tipo de tarea que se hace sino también con la percepción que se tiene del trabajo y la satisfacción que produce hacerlo. "El aburrimiento nace muchas veces de la sensación de estar estancados, de perder el tiempo en algo que no nos interesa o en lo que no creemos" pero a lo que se está atado para pagar las facturas a principio de mes.Jorge Hambra tiene como parte de su profesión luchar contra esta tendencia. Es psicólogo y director de la consultora Joh Psicotecnia. "Creo que en las empresas argentinas hay agotamiento y hay aburrimiento", asegura. Para este consultor el factor clave es la falta de liderazgo de los mandos de muchas compañías. "En las empresas cuando falla el liderazgo, falla un relato interno que sea suficientemente efectivo y de tal contundencia que provoque cohesión entre las personas. Que las entusiasme, que le dé dignidad y sentido a la tarea que se realiza" a diario.Para Hamas, el aburrimiento no pasa por tener o no mucho trabajo sino por el sentido que se le da a la tarea hecha. "'No sé para qué hago esto' es el cuestionamiento más desmotivador que existe", asegura. En la lista de causas de la insatisfacción laboral también aparecen las órdenes contradictorias, los problemas para compatibili zar aspectos prioritarios de la vida del empleado con el trabajo y la diferencia entre las expectativas que se tenía del trabajo y las que realmente ofrece. Además, actualmente, comienza a pesar también los valores éticos de la empresa. Si no se comparten se puede sentir ajeno a todo lo que pasa alrededor. Por eso, en ese punto, Hamas insiste en que el liderazgo efectivo es el que trasmite valores. "El líder tiene que corporizar cierto valores y transmitirlos. Pero su actitud y acción tienen que ser creíbles sino tiene un efecto peor".
Fuente: Diario Clarín